martes, 22 de abril de 2014

Benny Souchiate tiene su segunda edición y estrena portada



Benny Souchiate es un niño tímido y solitario que vive con sus padres en Loma Príncipe, una ciudad que se dedica a la extracción y procesamiento de piedra. Sus gustos no son precisamente los más comunes: le encanta escribir historias en su cuaderno de pastas azules, y además, es un gran aficionado a la lectura.  Su vida cambia por completo cuando decide seguir a un misterioso avión de papel que parece tener vida propia, y que lo lleva a vivir una fascinante aventura más allá de las montañas de su ciudad. Su recorrido estará lleno de peligros y amenazas, pero también de nuevos amigos e increíbles historias.
Diseño de portada: Jacinto McSuárez

lunes, 17 de marzo de 2014

Adelanto de "Benny Souchiate y la Legión del Faro". Capítulo 1: La visita

Un pequeño adelanto de la nueva entrega de "Benny Souchiate"... Espéralo...



El taxi se detuvo frente a la casa marcada con el número 324 de la calle Pinzón en una pequeña población llamada Krania, localizada al norte de Loma Príncipe. El ocupante del asiento trasero corroboró la dirección que llevaba anotada en un papel arrugado. Era el lugar. Bajó del destartalado vehículo y le pagó al conductor con un billete que –como descubriría el desafortunado chofer al día siguiente– era falso.
     —Quédese con el cambio.
     El taxi se marchó y el sujeto llamó a la puerta de la casa. Como era de noche, no se alcanzaba a distinguir en todo su esplendor el descuido del lugar. En el día, el visitante habría visto las paredes pintarrajeadas por los pandilleros, el barandal oxidado y la puerta de madera carcomida.
     La puerta se entreabrió y un par de ojos se alzaron para encontrarse con los del visitante.
     —Diga —preguntó una voz que estaba dejando de ser infantil.
     —Busco a tu padre.
     —Está dormido.
     —Despiértalo.
     El hombre empujó la puerta y entró sin mucha resistencia.  Quien le estaba atendiendo sabía que era imposible hacerse el valiente y cerrarle el paso. Era un muchachito con el cabello casi a rape. Unos minúsculos cabellos rojizos apenas brotaban de su cabeza.
     —Tú debes de ser Trenzo, ¿no?
     Trenzo Farras no contestó. Miraba con coraje al sujeto que había entrado a la fuerza a su casa. Nunca antes lo había visto, pero por lo que su padre le contó alguna vez, pudo deducir de quién se trataba.
     —Dile a tu padre que necesito hablar con él.
     Trenzo se dio la vuelta de mala gana y entró a uno de los cuartos.
     La casa era una pocilga. En la sala había espacio sólo para un par de sillones. Detrás de una barra estaba la cocina rebosante de platos y vasijas sucias. Un enjambre de moscas se daba el gran festín con las sobras del día… y también con las del día anterior. Del olor, ni hablar. Hasta para el visitante, quien no estaba acostumbrado a las delicadezas de la vida, el hedor era simplemente insoportable.
     De la recámara no salió Latzio Farras, el hombre alto, sino su esposa, una mujer bajita y rechoncha.
     —Latzio no puede atender a nadie –le dijo al visitante con voz decidida—. No se encuentra bien.
     —Dígale que quiero conversar con él y verá cómo se pone mejor.
     —¿Y usted quién es?
     El hombre se acicaló la barba con una mano y se removió la gorra de marinero.
     —Soy el capitán Odiseo Nantucket.
     La actitud de la mujer cambió al instante. Ella también había escuchado historias sobre el visitante y más le valía ser amable.
     —No puede moverse de su cama, pero pase a verlo.
     La mujer lo condujo hasta la pequeña habitación iluminada apenas con una lámpara de mesa. Cuando Nantucket vio a Latzio no lo pudo reconocer. Su estado era más que lamentable: estaba postrado en la cama, con la mirada perdida. Su cabello rojo había encanecido y su rostro lucía demacrado e inexpresivo. Incluso podría decirse que se había hecho más pequeño. A su lado, como de guardia, su hijo Trenzo.
     —Usted… ¿podría explicarme qué fue lo que le pasó a mi marido?
     —Eso tendría que preguntárselo a su antiguo jefe, el Coleccionista. Aunque, hasta donde sé, él también está un poco… perturbado.
     —Estaba tan bien —sollozó la mujer—. No sé qué le pasó.
     —Yo sí sé —interrumpió Trenzo con el coraje agolpado en la garganta—… Benny Souchiate.
     Apenas escuchó el nombre “Benny Souchiate”, Latzio empezó a lanzar gritos. La mujer corrió hacia él y, con la ayuda de su hijo, intentó tranquilizarlo. Nantucket no creía lo que estaba viendo. Conocía a Latzio Farras desde hacía mucho tiempo, y si bien no era un hombre brillante, tampoco era el chiflado que tenía en frente.
     Latzio se calmó de repente. 
     —¡Es la hora!
     Con una fuerza surgida de quién sabe dónde, hizo a un lado a su mujer y a su hijo y corrió hacia el ropero que estaba en la habitación. Lo abrió y comenzó a sacar prendas a diestra y siniestra. Apenas las observaba y las lanzaba por los aires.
     —El jefe debe cambiarse de capa —decía insistentemente.
     La esposa abrazó a Trenzo y ya no pudo contener el llanto. De pronto, Latzio se detuvo una vez más. En su rostro se dibujó una expresión de terror.
     —¡El granizo! ¡El viento!
     Miró la palma de su mano y se encontró con una cicatriz, aquélla de la herida que se había hecho con un vidrio cuando una tormenta surgida de la nada hizo añicos el ventanal del castillo del Coleccionista. Los gritos se hicieron más estridentes.   Trenzo no pudo más y salió de la habitación como alma que lleva el diablo. La esposa sujetó a Latzio y lo condujo de nuevo a su cama, donde sus gritos poco a poco se fueron transformando en susurros.
     —No creo que esté en condiciones de decirme lo que quiero saber —dijo secamente el capitán.
     Se dirigió hacia la puerta de la habitación sin despedirse. Cuando estaba a punto de cruzar el umbral, una pequeña figura de papel se deslizó por el aire hasta quedar frente a sus pies. Era un avión de papel. Odiseo lo recogió y se volvió hacia Latzio. Él lo había lanzado.
     —Lo atrapé —le dijo a Nantucket canturreando como un niñito.
     Entonces Latzio encendió el interruptor que estaba a un lado de la cama y la habitación se iluminó plenamente. Nantucket reparó en un detalle que le había pasado inadvertido. Por toda la habitación había hilos colgando, de los cuales, pendían pequeños aviones de papel.
     —¡Los atrapé a todos! —Latzio rompió en carcajadas.
     El capitán reanudó la salida. Su visita había resultado inútil. Se pasó semanas localizando a Latzio y, cuando por fin lo había encontrado, el hombre estaba chiflado. No había más que hacer en ese lastimoso lugar. Estaba a punto de abrir la puerta cuando una voz lo detuvo.
     —Yo puedo ayudarle.
     El capitán le dirigió a Trenzo una mirada suspicaz.

     —Yo sé dónde puede encontrar a Benny Souchiate.

viernes, 28 de febrero de 2014

Benny Souchiate en "Picnic de Palabras"

Benny Souchiate tiene una nueva aventura en "La Legión del Faro"

Benny Souchiate está de regreso.





Después de su gran aventura siguiendo al avión de papel, la vida de Benny Souchiate ya jamás podrá ser la misma. Ha dejado de ser el niño tímido y retraído que solía encerrarse en su imaginación y en sus historias; ahora tiene un nuevo amigo, Reyupo Trent, un extrovertido chico que sueña con ser actor como su padre.
Pero el peligro no ha dejado de acechar a Benny, la aparición de un misterioso libro llamado “La Legión del Faro” y el robo del cuaderno de pastas azules enfrascarán al pequeño escritor en una nueva odisea en la que encontrará respuestas a sus interrogantes sobre el avión de papel y sus extraños poderes.
El viaje comienza de nuevo…


El lanzamiento de este libro será el próximo mes de abril... Pendientes...

https://www.facebook.com/pages/Benny-Souchiate/193834280672270?ref=hl

viernes, 25 de mayo de 2012

Lectura del capítulo 2 de "Benny Souchiate"


Esta lectura se llevó a cabo el 12 de mayo de 2012 en la librería Fray Servando Teresa de Mier del Fondo de Cultura Económica. Fue realizada por el autor del libro, Jorge Alberto Silva

domingo, 13 de mayo de 2012

"Volar con Benny Souchiate" por Carmen Alanís


Imaginemos un niño como cualquier otro. Un niño que juega, canta, piensa, conversa y escribe historias acerca de faros y balones y maestras horripilantes, en su cuaderno de tapas azules. Imaginemos un niño que tiene once años, que vive en Loma Príncipe, una ciudad que gira y se mueve gracias al próspero negocio de las piedras. Imaginemos que los padres del niño tienen poco tiempo para mirarlo a los ojos porque los tienen puestos en la sección de Finanzas. Imaginemos que cierto día, el niño se topa con un hallazgo misterioso que lo llevará por un viaje increíble: un avioncito de papel. Es la historia que nos cuenta Jorge Silva y ese niño tiene el nombre que titula el libro que presentamos hoy: “Benny Souchiate”.
Quiero aprovechar esta ocasión para hablar acerca de la literatura infantil y de la importancia de fomentar la lectura con los niños.
La literatura es arte con palabras, es la construcción de historias usando el lenguaje escrito. Si la literatura infantil cobró importancia fue por la aceptación del concepto de infancia como una etapa del desarrollo humano, es decir, muy recientemente, ya en la edad moderna.
En la Edad Media, no existía la noción de infancia, por lo tanto los niños no tenían acceso a materiales escritos exclusivamente creados para ellos; leían bestiarios, silabarios, abecedarios. En aquellos tiempos, el clero dominaba todo y los materiales de lectura inculcaban valores y dogmas. El libro era didáctico.
Después los libros tomaron el eco de las leyendas y los mitos y los cuentos de la tradición oral, comenzó la fantasía. Qué maravilla, aparecen libros como Los viajes de Gulliver y Robinson Crusoe, en los que los autores nos llevan corriendo, acalorados, saltando por los relatos de aventuras, entrando a países y mundos imaginarios, con serpientes venenosas y mares bravos.
En el siglo XIX los niños ya andaban más contentos porque salieron a la luz los textos de Hans Christian Andersen, Oscar Wilde y los hermanos Grimm. ¿Recuerdan a Alicia en el país de la maravillas y Las aventuras de Tom Sawyer?
Hace muy poco, ya en el Siglo XX, la literatura infantil ya está caminando con dignidad en el terreno de la literatura. Peter Pan y El principito tuvieron mucho qué ver en este posicionamiento. A partir de los años setenta y hasta la fecha, los niños cuentan con un acervo muy amplio que pueden leer y disfrutar. Roald Dahl, Gianni Rodari, Michael Ende y su historia sin fin son algunos de los autores que han consolidado la literatura infantil.
Jorge Silva, con antecedentes de escritura de obras teatrales, con su amor al cine, relata Benny Souchiate como si fuera un niño. Se divierte, juega, viaja. Incentiva la creatividad y la imaginación. Aborda las emociones, los afectos, los deseos, las frustraciones y el dolor de un niño de once años. Jorge, con su experiencia frente a grupos infantiles, conoce el mundo de fantasía y lo describe en su primera obra narrativa.
Ahora más que nunca es importante acercar obras de arte a los pequeños. Poner a su alcance libros que les permitan construir un mundo interior fuerte para que no tengan miedo de enfrentar el mundo. Más que antes, es necesario que los niños tengan acceso a la cultura escrita para que puedan construir ese otro mundo que es posible, que soñamos y que se merecen. Ahora es un momento muy oportuno para valorar el esfuerzo que hacen los escritores de literatura infantil en la creación de obras específicamente para los pequeños.
Felicito a Jorge Silva por este encuentro con la literatura infantil y le agradezco que me haya considerado para presentar a Benny Souchiate. Recomiendo que los adultos obtengan el libro y que, por las noches, como si el mundo fuera muy sencillo, leyeran unos minutos, algunas páginas, a los niños más cercanos o a sí mismos.
Benny Souchiate está esperando en la página número uno de su libro. Y, para que conozcan su voz, les digo que comienza así:
Esta es la historia de un faro… Benny Souchiate escribió estas siete palabras en su cuaderno de pastas azules y luego se llevó la mano a la frente, como lo hace siempre que quiere concentrarse…
Si leen a Benny, les aseguro que nunca más volverán a ver un avión en el cielo sin recordar que la vida es hermosa y que escribir la propia historia en el mundo, tomando nuestro lugar de manera alegre y esperanzadora, es un derecho que tenemos todos. El derecho al delirio, el derecho a la fantasía y el derecho al vuelo que ejercemos cuando nos enfrentamos al mundo del arte.


La autora es promotora cultural, principalmente en el área de fomento a la lectura. Este texto fue parte de la presentación de "Benny Souchiate" en octubre de 2011.